“Mi paquito rico”: Inicios de la relación entre Carabinero y traficante de La Pintana

Este jueves cinco carabineros fueron declarados culpables por participar en una red de corrupción, entre las acusaciones se encuentran: tráfico de estupefacientes, falsos allanamientos, robo, encubrimiento y obstrucción a la justicia.

Todos estos delitos eran cometidos en la comuna El Castillo de La Pintana, el grupo operaba gracias a que uno de los uniformados tenía una relación sentimental con una traficante local, la mujer daba aviso sobre los movimientos de sus competidores para que ellos actuaran

El grupo realizaba falsos allanamientos para robarle al resto de los traficantes su dinero y mercancía, luego declaraban que se habían incautado cantidades menores a las reales para repartirse entre ellos el resto

Todo el caso ha venido siendo investigado desde 2016 por la Fiscalía Sur, luego de que tras las sospechas, intervinieran el celular de uno de los carabineros implicados. En su momento, la revista Sábado, publicó un artículo en el que dejaron a la luz pública algunos de los mensajes que fueron interceptados

La conversación se da entre el sargento segundo, Cristián Pinilla y su amante, Luisa Aguilera, una traficante local a quien conoció durante noviembre del 2015 mientras patrullaba la zona

En la oportunidad, se realizaba un operativo para detectar la venta de los estupefacientes, en medio de la operación, el carabinero persiguió a un vendedor hasta la casa de la mujer. Quien es además la madre de un peligroso delincuente de la capital

No queda completamente claro los términos en los que iniciaron la relación, los mensajes entre ambos comenzaron a intervenir durante 2016

Esta fue una de las conversaciones:

Pinilla: Oye, ¿tu amiga estará lista, con el bazar abierto?

Luisa: No sé ahora en las mañanas, como no todos venden por la policía.

Pinilla: Si, poh, tú no más.

Luisa: Obvio poh, yo siempre he vendido.

(…).

Pinilla: Ya, mi chica.

Luisa: Ya te vas a irte.

Pinilla: No, todavía no, tú sabes que me cuesta irme.

Luisa: Pero cuando te vas, te vas más rico.

Pinilla: Ya empezamos, ya empezamos.

Luisa: Mi paquito rico.

Pinilla: Jaaaa, patúa.

Luisa: Pero por qué patúa, todo el tiempo me decís patúa; pero, ¿por qué patúa?

Pinilla: Por lo que me dices. Y soy la autoridad.

Luisa: Con ropa; sin ropa, no.

Pinilla: Ya, mi chiquitita.

Luisa: Ahí no hay autoridad; sin ropa, no.

Inicios del convenio

El grupo comenzó a trabajar bajo las indicaciones de la mujer, ella entregaba la información y ellos eliminaban la competencia. Sin embargo, vecinos de la zona y otros traficantes locales comenzaron a notar que existía algo sospechoso

Tras ser víctimas de constantes robo a su mercancía, se generó tanto descontento en los narcos que inclusive asistieron a una feria libre armados con volantes en los que denunciaban lo ocurrido al resto de los locales

Esta jugada dejó incomoda a Luisa Aguilera.

Luisa: Oh, amorcito. Sabís que está la media… Mira, te voy a mandar por WhatsApp todo lo que dicen de ustedes en Facebook.

Pinilla: ¿De mí?

Luisa: O sea, de los que andan.

Pinilla: ¿Qué dicen?

Luisa: Que cuando ustedes se vuelvan a meter a una casa, les saquen una foto y los denuncien, porque son los ladrones más grandes de La Pintana.

Pinilla: La gente puede hablar muchas cosas, pero tienen que comprobarse.

Luisa: ¿Eso no los perjudica?

Pinilla: No me quita el sueño.

Sin embargo, los narcos desconocían que existiera un vínculo entre la mujer y los Carabineros, razón por la que le pidieron que los ayudará a terminar con la situación para poder seguir con sus negocios acostumbrados

Luisa: Es que aquí vino un loco, si acaso podía servir de testigo de que ustedes hacían eso. Porque ustedes son los mismos pacos que me reventaron a mí.

Pinilla: ¿Ya?

Luisa: Yo le dije que no, que cómo iba a ir de testigo si soy traficante.

Pinilla: ¿Y fue uno solo? ¿Qué están juntando? ¿Firmas?

Luisa: Sí, evidencias para ir a la fiscalía.

Pinilla: Pero están cagados, no tienen por dónde (…) ¿Cómo llegó a tu casa ese hueón?

Luisa: Porque aquí me conocen, po.

Pinilla: Ya.

Luisa: Porque me habían reventado.

Pinilla: Ya, ya, ya.

Luisa: ¿Por qué tan pesado, tan seco?

Pinilla: Estoy cabreado po, chica, si no ando todos los días igual.

Luisa: Ya po.

Pinilla: Esta hueá me tiene choreado igual.

Luisa: Van a tener que ponerse más brutos, no queda otra (…).

Pinilla: Voy a tener que comprarme una pistola, porque me pueden andar siguiendo. ¿Qué más te dijo el hueón?

Luisa: Yo le dije que no, que no me metieran en ninguna hueá, no quiero tener problemas con la yuta (…).

Pinilla: Estoy bien saturado con la hueá.

Luisa: Obvio. Cómo van a andar tirando folletos, si ustedes son policías.

Pinilla: Voy a tirar unos días de licencia o vacaciones, ya me está choreando la huevadita.

Luisa: Obvio, po (…).

Pinilla: Es fome, po. Es que sabís lo que pasa, igual nos complica, porque puede llegarle a oídos de un jefe y nos trasladan…

Luisa: Si po.

Pinilla: Si po, para evitar comentarios, traslado, que me vaya.

Luisa: Ay, no.

Pinilla: Si po, puede pasar, po chica.

Luisa: Sé que puede pasar.

Cansados de lo que ocurría, algunos evitaron usar efectivo mientras que otros se sumaron al juego y comenzaron a usar vestimentas de carabineros para efectuar sus propios robos

El final del negocio

Tras encontrar pruebas que la vinculan, Carabineros acudieron a su casa e hicieron a la mujer confesar ante Fiscalía dando por terminada así la red de corrupción

Sobre los inicios de la misma, la mujer contó a los oficiales que fue el propio Pinilla quien le ofrece protección durante la antes mencionada redada

Fue desde ese momento que comencé a tener una relación sentimental con ‘Cristián’, como conocía al ‘Sargento Pinilla’, quien, debo recalcar, desde esa fecha comenzó a protegerme, pues sabía que yo era traficante del sector, esto lo materializaba principalmente sacando a los traficantes del sector, dejándome el negocio de la calle solo para mí. Yo, constantemente, le entregaba dinero, pues por la relación que teníamos, todo lo que él me pedía, se lo entregaba”, relato.

“Teníamos una comunicación frecuente como pareja; él, constantemente, me daba consejos relativos a los patrullajes de los carabineros y dónde debía esconder la droga para que no me pillaran y evitar de esa forma problema”, añadió.

Pinilla era un hombre casado, relación que acabó tras realizar un allanamiento en su casa durante noviembre del 2016, momento en el que su esposa descubrio la situación

En casa del hombre se encontraron $1.300.000 además de otros objetos de valor. Inclusive su ex esposa y hermano entregaron a las autoridades joyas las cuáles habían sido un regalo de parte de Pinilla

La mujer dijo no haber sospechado nada y explicó que su esposo se los entregada alegando que habían sido comprados en la feria libre de El Castillo

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