¿Negocios turbios? Piñera obtuvo 800m2 de playa a través de una concesión marítima en el Lago Caburgua

“En Chile no existen las playas privadas”, fue una frase bastante repetida, principalmente por Felipe Ward, durante la semana pasada tras la polémica generada por el ejecutivo de Gasco. Sin embargo, esta controversia parece haber sido solo la punta del iceberg, gracias a ella el debate referente al acceso a estos Bienes Nacionales se intensifico lo cual género que se iniciaran algunas investigaciones

Efectivamente, a términos generales Ward tenía razón. Sin embargo, existen ciertos mecanismos con los que el sector privado podría hacer uso de un área establecida al solicitar se les otorgue una concesión marítima sobre la misma, lo cual, podría considerarse una “playa privada” durante un tiempo establecido.

Por lo general, estas concesiones son otorgadas en base a algún fin productivo. Sin embargo, pese a ser poco común, realmente nada impide que dichas solicitudes sean realizadas alguna finalidad particular

Este mecanismo habría sido el empleado por el presidente Sebastián Piñera para adueñarse de más de 800 metros cuadrados de playa ubicada en el Lago Caburgua, en La Araucanía, adyacente a una de sus propiedades, la que precisamente, empleo para vacacionar

Lo cuestionable yace en la manera en la que fue concebida su aprobación, pues el presidente realizo los pasos claves de la tramitación durante periodos que coincidían con su primer mandato, de este modo podía asegurar que el resultado que obtendría fuera positivo

La parte más complicada se tramito durante (2010-2014) a través de un “Anteproyecto valorizado de las obras de concesión marítima” con la finalidad de “dar apoyo náutico a una propiedad mediante la regularización y uso de mejoras fiscales consistentes en 2 rampas, un hangar, una cancha de tenis, un muro, acceso a la playa, vereda, terraza, una losa (con quincho) y muros, con una vigencia de 10 años”.

“Las obras a mejorar realzan el encanto natural del sector, lo que nace de la iniciativa por parte del solicitante de regularizar las instalaciones existentes”, Anudado a esto, se constató en la misma petición que el espacio desde el año 2001 era ocupado ilegalmente. Incluso, en un informe técnico se señala que sus obras iniciales también fueron instaladas de una manera irregular durante 1990

La solicitud presentada por el presidente fue aprobada por la Capitanía de Puerto Villarrica, quienes efectuaron dos informes técnicos en los que la solicitud era acogida y aceptada. Así mismo, la gobernación marítima y la Dirección de Intereses Marítimos y Medio Ambiente Acuático (Dirinmar) también interceptaron a favor del mandatario.

Los informes se realizaron el 24 de junio y el 8 de julio de 2011, fecha para la cual Piñera cumplía sus funciones como presidente durante su primer mandato y Andrés Allamand, actual senador RN, se desempeñaba como ministro de Defensa.

Cabe destacar, que esto no era suficiente, el proyecto necesitaba de la aprobación de autoridades locales. Las cuales, de manera sospechosa, llegaron inclusive antes que la solicitud. Sebastián Álvarez, director regional de Turismo durante aquel periodo, voto a favor el 3 de enero de 2011, mientras que, Ernst Rendel, el Seremi de Obras Públicas de La Araucanía, lo hizo el 26 de enero de 2011

Tras esto, el proyecto estaba listo para aprobarse. Sin embargo, no fue sino hasta el año 2017 que se le entrego la concesión a Piñera

 “Playa privada”

Mario Gonzalez, asesor legislativo en la Cámara de Diputados quien además participo también del equipo de trabajo que efectuó la Ley de Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios, manifestó: “¿Qué es lo raro acá? que quienes normalmente piden este tipo de concesiones son empresarios para instalar un hotel, los pescadores con el fin de instalar algo para guardar los motores de sus embarcaciones, algún tipo de restaurante… es para fines productivos. No es para mí uso particular, es para un proyecto. El uso recreativo es posible, sí. Pero es más común que sea para uso productivo

Se podría decir que el Presidente tiene un playa privada mediante el mecanismo de una concesión marítima. Aquí se pone en cuestión la aprobación de una concesión para fines particulares. Y si bien no está limitado en la ley, es muy poco común este caso. La ley está puesta en otra lógica, en la de uso productivo. Y cuando se habla de uso recreativo también es productivo; de turismo, no es para uso personal. Es para algo que yo pueda cobrar entrada, por ejemplo”, enfatizó.

En esta línea, el presidente de la fundación Defendamos Ciudad, Patricio Herman, también expreso su opinión: “Aquí alguien le otorgó al Presidente una concesión para que use a sus anchas un bien nacional de uso público. Eso es un abuso de poder, nada más que eso. Las concesiones son para explotaciones comerciales, no para usos privados. Además, por muchos años estuvo ocupando de forma ilegal este espacio y para salir de eso lo regulariza a través de una concesión. Pero estas no son para disfrutar del lago con traje de baño. El Estado concesiona autopistas, hospitales, cárceles… actividades mercantiles, no para pasarla bien en la orilla de los lagos”, afirmo.

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